Las cuevas de Arguedas, localizadas en Navarra, fueron construidas a finales del siglo XIX por los vecinos del pueblo que no tenían recursos para construir una vivienda al uso.
En 1940 había más de 50 cuevas y en 1965 se decidió sellarlas para siempre. Pues bien, 50 años más tarde se ha decidido realizar una inversión de 115.243 euros para acondicionarlas y así convertirlas en un atractivo turístico de reconocimiento histórico-patrimonial. Además de su reformado interior, se han mejorado los accesos y senderos, iluminación de eficiencia energética.
Para promocionar el turismo, se ha realizado un documental de unos 40 minutos con imágenes de las cuevas y entrevistas con los artífices de esta remodelación y personas que habitaron en ellas hasta que les obligaron a abandonarlas.
Enlace
Las cuevas de Arguedas, son un fenómeno que proliferó en muchos puntos de España a finales del siglo XIX y principios del XX. El motivo no era otro que la necesidad imperiosa de tener un techo donde guarecerse. Las condiciones higiénico- sanitarias, de estos lugares, las podemos imaginar: falta de agua, falta de vertido, falta de luz y falta de espacio para unas familias bastante numerosas. Y lo peor de todo: la carencia de medios económicos para alimentarse y cubrir las necesidades básicas. La penuria y la lucha por la subsistencia diaria eran la moneda corriente de millones de personas en este país, y los “utilizadores” (no se les consideraba dueños) de estas cuevas eran la máxima expresión de esta pobreza.
ResponderEliminarPoco a poco, pasada la postguerra y con el crecimiento económico de los años 60 (favorecido en gran medida por la emigración) que la gente viviera en esas condiciones era algo inaceptable y se prohibió su utilización. No podía tolerarse dar una imagen de país tercermundista y a estas familias se les realojó en barrios de nueva creación, promovidos por el Instituto Nacional de la Vivienda, eran pisos conocidos como de “sindicatos”. Esta política de alquileres baratos, promovida por el franquismo, no puede negarse, permitió el acceso a una vivienda digna a miles de familias españolas. En todas las ciudades españolas, tenemos muchos ejemplos de este tipo de pisos.
Por lo tanto, la recuperación de estas cuevas habría que entenderla como un ejercicio de “memoria histórica”, de una sociedad y de unas condiciones de vida a las que no debemos volver nunca más. Y aunque nos parezca mentira, actualmente hay muchas familias que carecen de vivienda y estarían encantadas de poder ocupar estas cuevas. Es lamentable, pero es así de cierto. En los últimos tiempos, más que avanzar en políticas sociales, estamos en un claro retroceso.
Turísticamente la rehabilitación de estas cuevas puede tener su interés, y quizás sean muy visitadas. Lo que no queda muy claro es si pueden utilizarse como alojamiento turístico, y tampoco se dice si serán devueltas a sus antiguos moradores (o a sus herederos). Personalmente, valoro que el dinero recibido de subvenciones europeas hay que invertirlo mejor y dedicarlo a cuestiones prácticas y no a cuestiones sentimentales de dudosa utilidad.